Sobrevivientes de la tragedia Cromañón, los primeros en declarar en el juicio, coincidieron hoy en que las puertas del boliche estaban cerradas, y en que el incendio fue originado por un artefacto de pirotecnia, arrojado por un joven. El juicio pasó a un nuevo cuarto intermedio hasta el miércoles, cuando se seguirán escuchando los testimonios de los sobrevivientes. Se espera que cuatro jóvenes den nuevos detalles de aquella noche. También quedó claro en la jornada de hoy que había diferencias entre los "cacheos" que se hacía a la gente que no pagaba entradas, es decir que eran invitados de la banda, a los que al parecer no se los revisaba, y los chicos que pagaban sus entradas.Iván, de 23 años, quien estuvo la fatídica noche del 30 de diciembre de 2004 en el local de Once, dijo que pudo ver cómo la mano de un "joven" tiraba un "tres tiros" desde "atrás de una consola". También contó con total naturalidad y tranquilidad que "los chicos entraban las bengalas en las zapatillas y el cacheo era muy escaso".El primero de las víctimas en declarar como testigo en el juicio oral y público por la tragedia del 30 de diciembre de 2004 agregó que esa noche "todas las puertas estaban cerradas" y "había tanta gente que no se podía caminar". Además, dijo que "Cromañón era una trampa mortal" y que "la seguridad era lo menos importante en todos los recitales a los que iba". Las revelaciones de Iván fueron de gran aporte para el trabajo de los peritos de la tragedia. Contó con señales en la misma sala que "un chico apunta al techo y tira tres tiros. Intenté apagar el fuego y el material quemado del techo, pero el matafuegos no funcionó".Por su parte, Graciela, de 33 años, dijo que no vio cómo se originó el incendio, pero recordó que "se puso todo oscuro y empezaron a caer cosas del techo".También recordó cuando Chabán advirtió a la gente que "si seguían tirando pirotecnia podría repetirse la tragedia de Paraguay".La tercera testigo, Maria Sol, una joven de 20 años contó detalles de aquella noche. Dijo que a nadie le importaba si Chabán o Callejeros pedía que dejaran de tirar pirotecnia. "No dejaban de tirar bengalas". Fue emotivo cuando la chica, que tenía 16 años cuando ocurrió la tradedia, relató que cuando la gente desesperada intentaba salir de cualquier manera, ella estaba incrustada contra la barra y en eso la mano de un joven la condujo hasta la salida logrando salir con vida del local. Leonardo, de 24 años, finalizó la jornada de hoy. Entró y salió varias veces del lugar para rescatar gente, y relató que el público se aplastaba "como en efecto dominó", y recordó que logró salir "pisando cuerpos". Coincidió con los otros testigos al decir que en Cromañón "había demasiada gente" y que Chabán pidió que no se tiraran bengalas advirtiendo que iban a morir como en Paraguay, en alusión a la tragedia del shopping. El testigo pagó su entrada para ver a Callejeros y fue sometido a un "cacheo exhaustivo", contó.
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un anexo: Las declaraciones que compromenten a Callejeros
Una testigo aseguró hoy que aquel 30 de diciembre de 2004 había mucha gente en la puerta de Crommañón que estaba en una lista de invitados, y dio a entender que no se la revisaba de la misma manera que a los chicos que pagaban sus entradas. La declaración es importante porque apunta al ingreso de las bengalas al local, una de las acusaciones que pesa más fuertemente sobre la banda Callejeros. Así lo relató una de las sobrevivientes, Graciela, de 33 años quien recordó al tribunal que a ella la "cachearon", le revisaron el bolso , las zapatillas, pero que "la mayoría de los que estabn en la lista de invitados entraban por otro lado"., y que creía sin los mismos controles. Aquella noche había entrado a Cromañón muchísima gente que era invitada de la banda, según lo que se ventiló hasta ahora en el juicio, y una de las especulaciones de algunos de los querellantes es que ellos podrían haber ingresado la pirotecnia. Esa hipótesis se vio reforzada hoy con la declaración del primer sobreviviente que declaró en el jujicio, Iván, qiuen contó que el cacheo era "escaso". Iván fue uno de los que ingresaron gratis ya que conocía a un joven que era de seguridad y que dejó que él y otros amigos ingresaran sin pagar la entrada. Por su parte, María Sol, una joven que tenía tan solo 16 años el día de la tragedia dijo que "separaban a los que eran invitados".
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